Casablanca

Quienes somos

Algo de historia…

En Capilla del Monte, a principios de siglo XXI; donde hoy está emplazada Casablanca La Granja de Capilla del Monte, había una ciénaga o pantano, testimonio de la abundante agua de manantiales que aún se preserva. Este lugar era sitio de juegos para aquellos changuitos de antaño, que escondidos de siestas, en la búsqueda de fantasías y seres mitológicos, alimentaban sus mentes infantiles.

La modernidad y la Argentina “granero del mundo” conformaron estos parajes, cuyos habitantes aprovechando sus recursos naturales plantaron viñedos y frutales, cultivaron cereales y forrajes, criando conejos, gallinas, faisanes y cabras entre otros animales. Así nace La Granja, una entre tantas, que sostuvieron la economía local y que luego fueron desapareciendo, perdiéndose con ello el sector productivo capillense. Junto a ella crece la leyenda de Don Pichón Batista, en su famoso Rancho, donde con folclore, asado y buen vino se cultivaba nuestro ser argentino. “Amigo Pichón Tu Rancho tiene algo de salamanca”… reza en la chacarera Cerro Macho; el folclorista Carlos Di Fulvio. Los sesenta y los setenta, sorprendieron con su música y sus movimientos juveniles. Tiempos de cambios. En ese momento la casa principal de la granja se convirtió en “Casablanca” confitería bailable y pileta, lugar de recreación y encuentro.

Con el paso del tiempo, algunas desapariciones físicas y el distanciamiento de sus dueños, en síntesis la vida, hizo que, ocupada y en situación de abandono, La Granja, con el nuevo siglo, fuera a una subasta pública, a partir de la cual continúa escribiéndose esta historia.

La familia Perea (Juan Carlos y Sandra), quienes se conocieron en su confitería bailable, son sus actuales propietarios. Con la idea de respetar la historia y sus sucesos, comenzaron a entrelazar un proyecto Innovador; con criterios ambientales y sustentables, fundado en valores humanos, principios de participación y respeto. Casablanca La Granja de Capilla del Monte; inició así su nueva historia.